El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reportó que el promedio diario de homicidios dolosos en México cayó 48% entre septiembre de 2024 y junio de 2026, al pasar de 86.9 a 45.4 víctimas por día. La cifra, presentada por la titular del organismo, Marcela Figueroa Franco, contrasta con los datos más recientes del INEGI, cuya Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) documenta un aumento sostenido en la proporción de población que considera que la inseguridad en su ciudad seguirá igual o empeorará. Esa distancia entre estadística delictiva y percepción social vuelve a poner sobre la mesa una pregunta que las instituciones de seguridad enfrentan desde hace años: qué tanto una baja en los homicidios se traduce, para la ciudadanía, en la sensación real de vivir con menos riesgo.
Lo que dice el SESNSP
Durante la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, Figueroa Franco presentó el reporte de incidencia delictiva con cifras consolidadas al 30 de junio de 2026, elaborado con información de las 32 fiscalías estatales.1 Según la funcionaria, a 21 meses del inicio de la administración se registran 41 homicidios dolosos menos por día respecto al arranque del gobierno, y junio de 2026 se convirtió en el junio con el menor promedio de homicidios dolosos desde 2015.
La funcionaria destacó variaciones estatales relevantes: el Estado de México redujo 58% su promedio diario de homicidios, mientras que Guanajuato alcanzó una disminución de 68%, al pasar de un máximo de 12.7 homicidios diarios en febrero de 2025 a cuatro en junio de este año.1 Ese resultado lo atribuyó a la detención de generadores de violencia y a la coordinación del Gabinete de Seguridad.
El junio más bajo de toda la serie
Marcela Figueroa Franco, titular del SESNSP

Lo que dice la gente
Frente a esas cifras oficiales, la ENSU del INEGI —que mide percepción ciudadana en zonas urbanas— muestra una tendencia distinta. La encuesta documenta un aumento estadísticamente significativo en la proporción de personas que consideran que la delincuencia seguirá igual de mal en los próximos 12 meses, con un incremento de 2.8 puntos porcentuales respecto a diciembre de 2024.2 Además, poco más de una cuarta parte de la población consultada consideró que la situación empeorará en el próximo año.
El propio instrumento estadístico reconoce cambios significativos frente a septiembre de 2025 en 14 de sus indicadores, lo que sugiere que la percepción de inseguridad no se mueve de forma lineal con la baja en homicidios reportada por el SESNSP.2 Esta brecha entre estadística delictiva y experiencia subjetiva de la seguridad es uno de los retos más persistentes para cualquier estrategia de seguridad pública, porque la confianza institucional no depende solo de una cifra nacional, sino de lo que cada persona percibe en su calle, su colonia o su ciudad.
Lo que hay que saber
- Reducción nacional
El promedio diario de homicidios dolosos bajó de 86.9 a 45.4 víctimas entre septiembre de 2024 y junio de 2026, según el SESNSP.
- Estados con mayor caída
Guanajuato reportó una reducción de 68% y el Estado de México de 58% en su promedio diario de homicidios.
- Percepción ciudadana
La ENSU del INEGI registra un aumento de 2.8 puntos porcentuales en quienes creen que la inseguridad seguirá igual de mal.

El nuevo Programa Nacional de Seguridad Pública
En paralelo a estos reportes, el gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el Programa Nacional de Seguridad Pública 2026-2030, que según el propio SESNSP busca fortalecer una visión integral de seguridad basada en inteligencia, coordinación institucional, profesionalización y construcción de paz.3 El documento se suma a la Estrategia Nacional de Seguridad vigente, que contempla cuatro ejes: atención a las causas, consolidación de la Guardia Nacional, fortalecimiento de la inteligencia e investigación, y coordinación con las entidades federativas.4
Los reportes diarios del Gabinete de Seguridad —que documentan detenciones, cateos y aseguramientos de armas en estados como Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León y Oaxaca— se presentan como evidencia operativa de esa estrategia, aunque no sustituyen los indicadores consolidados que permiten evaluar si la baja en homicidios es sostenida o si corresponde a variaciones regionales puntuales.4
Por qué importa la brecha entre cifra y percepción
Para las organizaciones civiles que dan seguimiento a la política de seguridad, el problema no es solo reducir homicidios, sino reconstruir la capacidad institucional que sostiene esa reducción en el tiempo: formación policial, supervisión, evaluación y protección a los cuerpos de seguridad. Diversas voces de la sociedad civil han insistido en que México no falla en seguridad por ser un país inherentemente violento, sino porque sus instituciones han fallado durante años en tareas básicas de gestión y control.5
Esa lectura institucional es relevante para entender por qué una caída de 48% en homicidios dolosos no necesariamente se traduce, de forma inmediata, en mayor confianza ciudadana: la percepción de seguridad también depende de variables como la presencia policial visible, la atención a delitos de alto impacto local —robo, extorsión— y la respuesta efectiva cuando alguien denuncia.














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